Música uruguaya CC

En Uruguay existe una gran cantidad de música con licencias Creative Commons. Te invitamos a visitar el catálogo de músicos y bandas que usan licencias libres y/o abiertas en nuestro país.

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Hallazgos de la fase de descubrimiento de la usabilidad de CC

Equipo de CC Uruguay, octubre 8th, 2018

Este artículo, escrito por Jane Park, Directora de Productos e Investigación de Creative Commons, fue publicado originalmente en creativecommons.org, bajo licencia CC BY. La traducción al castellano fue realizada por Evelin Heidel.


En enero, Creative Commons lanzó una nueva iniciativa llamada “Usabilidad de CC“, con dos objetivos principales:

– Actualizar la experiencia de licenciamiento y descubrimiento de CC para reflejar las realidades de cómo la gente comparte cultura en 2018;

– Anticipar y diseñar propuestas para el futuro del intercambio de contenido digital.

En las próximas dos secciones, doy algo de contexto sobre la iniciativa y el proceso que utilizamos para dirigir la investigación. Quienes no tengan mucho tiempo para leer, pueden saltear estas secciones e ir directamente a los hallazgos. También pueden consultar esta presentación de diapositivas para un rápido resumen visual.

También me complace anunciar que para seguir avanzando en este trabajo, entré en un nuevo rol en CC. Como Directora de Productos e Investigación, voy a liderar la estrategia, el diseño y la implementación de la visión de CC en “CC Search” y otros productos relacionados. Nuestro trabajo estará guiado por un enfoque basado en la investigación, del cual pueden conocer más a continuación.

Contexto

“La relevancia para el mundo real es lo que separa la innovación de la invención. Entender por qué y cómo la gente hace lo que hace hoy es esencial para hacer que nuevos conceptos entren en sus vidas mañana”.

— Erika Hall, Directora de Estrategia en Mule Design, Just Enough Research

La motivación que guía esta iniciativa es la relevancia. CC se fundó en 2001 y lanzó sus primeras licencias en 2002, y en los 16 años desde entonces, el panorama de Internet ha cambiado drásticamente. Las licencias CC han tenido varias versiones para adaptarse a las leyes internacionales de copyright y a los acuerdos comerciales, y hemos desarrollado algunas herramientas nuevas (la Marca de Dominio Público y CC0). Muchos programas han sido lanzados y relanzados, generando el crecimiento de un procomún global de 1400 millones de obras, fomentando la colaboración a lo largo de una red internacional de activistas y personas que usan las licencias, y generando cambios de normas y de políticas dentro de los gobiernos y de las instituciones educativas.

Pero una cosa que no ha cambiado en la última década en que he estado con Creative Commons es cómo efectivamente se licencia una obra con CC. O, en el mismo sentido, cómo se resuelve qué licencia es la adecuada para el usuario. O cómo agregar la información sobre la licencia para que una computadora pueda detectarla. Y honestamente, las siguientes cosas tampoco han cambiado mucho: cómo encontrar obras licenciadas, cómo atribuir a los autores, cómo saber si aplicar la licencia es siquiera la decisión correcta, dado que un trabajo puede muy bien caer en el nebuloso campo de los “medios y tecnologías emergentes” que no existían hace dieciséis, diez o incluso unos pocos años atrás.

Todo esto es para decir que mientras que Internet y las plataformas tecnológicas para compartir contenido han cambiado drásticamente —la tendencia hacia unas pocas grandes compañías monopolizando el intercambio y la distribución de contenidos, algoritmos determinando el contenido que se consume, las tecnologías móviles volviéndose ubicuas, medios emergentes que no existían antes como la impresión 3D y la realidad virtual—, los tecnicismos y la experiencia de usuario del licenciamiento y descubrimiento de CC han permanecido en gran parte igual, generando la pregunta sobre la relevancia de CC en la Internet de 2018.

¿Sigue siendo relevante CC? Las herramientas de CC son utilizadas en muchos campos diferentes, así que no hay una única respuesta sobre cómo ser relevante, pero en todos los campos que conocemos el escenario ha cambiado. La forma en que el contenido se crea y se comparte ha cambiado, e incluso el número y la composición de las comunidades que crean e intercambian ha cambiado.

Estoy feliz de anunciar que tras seis meses de investigación con los usuarios, pienso que CC todavía es relevante, sobre todo porque más de 80 personas nos lo dijeron, y no hablamos solamente con los convencidos.

¿La contracara? Para permanecer relevante, CC tendrá que evolucionar.

Diseño centrado en los seres humanos

“El diseño centrado en los seres humanos consiste en empezar con la gente y construir una empatía profunda; generando muchas ideas posibles; construyendo y testeando prototipos con la gente para la cual estás diseñando; y eventualmente lanzando nuevas soluciones al mundo para mejorar vidas.”

—IDEO.org

Adoptamos principios de diseño centrado en los seres humanos para guiar nuestra investigación. El HCD (human-centered design, por sus siglas en inglés) es una filosofía y un conjunto de herramientas que han permeado todos los aspectos de la experiencia de usuario y el diseño de productos hoy. El término específico —diseño centrado en los seres humanos— fue popularizado por IDEO, la compañía de consultoría de diseño que se hizo conocida por su enfoque multidisciplinario para resolver problemas del mundo real. El HCD consiste de tres fases: descubrimiento, diseño y desarrollo. El descubrimiento es la investigación, que incluye lecturas e investigación sobre el contexto, pero, más importante aún, la charla directa con las personas para las cuales se está diseñando, que en nuestro caso son los usuarios reales y los creadores de contenido digital.

Desde febrero hasta julio, hicimos un total de 81 entrevistas, que se sumaron a las 36 entrevistas que tomamos de publicaciones relevantes (CC Talks With, Humans of the Commons, Made with Creative Commons). Entrevistamos super usuarios, usuarios expertos y usuarios y creadores futuros de todo tipo de contenidos, incluyendo imágenes, texto, datos, audio, diseños 3D, juegos y productos de realidad virtual y aumentada. Definimos a los super usuarios como aquellos creadores o usuarios que han estado utilizando CC durante años. Consideramos usuarios expertos a aquellos que están a la vanguardia en sus respectivos campos, como por ejemplo los académicos y los fundadores de empresas que piensan mucho sobre cómo se relaciona CC con sus temas de interés. Y buscamos usuarios futuros que fueran tanto profesionales en campos como la fotografía que no utilizan CC actualmente pero que podrían hacerlo, como aquellos que todavía no han ingresado a una profesión porque son muy jóvenes, como la Generación Z (¡sí, hay una generación después de la tan mentada de los Millennials!). Hablamos alrededor de una hora con cada persona sobre sus motivaciones, comportamientos, problemas y expectativas de resultados para compartir contenido online, con y sin licencias CC.

Luego agrupamos, analizamos y sintetizamos todo lo que nos dijo la gente en las 117 entrevistas.

Resultados

“Una visión es tanto una oportunidad como la formulación de un problema: dos cosas en tensión, dos cosas de las que no se puede fácilmente tener ambas. Por ejemplo, compartir materiales de manera gratuita pero también hacer dinero.”

— Tom De Blasis, Consultor de Estrategia de Diseño en (tbd) collective

Trabajando de cerca con dos consultores experimentados en diseño, extrajimos patrones de los datos, extrayendo finalmente nueve ideas claves concernientes específicamente al intercambio de imágenes y de textos largos (pospusimos las áreas de datos, así como de medios y tecnologías emergentes, para más adelante). Las ideas entran aproximadamente en tres categorías:

1) Percepciones relativas a las herramientas actuales de CC.

2) Percepciones relativas a la experiencia central del intercambio de contenido.

3) Percepciones sobre los futuros que CC podría ayudar a construir.

Las siguientes nueve percepciones son el resultado directo de mucha gente expresando las mismas necesidades y preocupaciones a lo largo de 117 entrevistas. Para preservar la privacidad de nuestros entrevistados, no vamos a compartir las entrevistas completas, pero incluimos citas anónimas en la presentación de diapositivas.

Las nueve percepciones son:

1) La gente entiende que CC representa intercambio gratuito de contenido, pero los matices de las licencias específicas se pierden, incluso entre los usuarios de CC expertos y veteranos.

2) La gente está motivada a licenciar su trabajo bajo una licencia CC, pero tienen dificultades al tratar de entender cómo hacerlo.

3) La gente está motivada para otorgar reconocimiento a otra gente, pero encuentran que la atribución es complicada y molesta.

4) A la gente le gusta ver cómo se utiliza su trabajo, adónde va y a quién llega, pero no hay una forma fácil de hacer esto. Esta percepción incluye las dos siguientes:

4.a) A la gente le importa que la obra que comparten encuentre resonancia en otra gente, sobre todo a un nivel personal, pero solamente pueden saber esto si se los dice directamente la persona en la que encontró resonancia la obra.

4.b) La gente quiere que su obra tenga un impacto social o en el mundo real, pero sus sensaciones sobre estos impactos son vagas. Sin embargo, la gente identifica algunos resultados reales o potenciales de compartir la obra que disfrutan.

5) La gente generalmente conoce a CC por primera vez cuando han terminado de realizar una obra, pero en ese punto están más interesados en poner la obra en circulación que en pensar todo un nuevo sistema de intercambio.

6) La gente quiere compartir y encontrar buenas obras, pero encuentran difícil navegar entre la abundancia de contenido e información que hay en línea.

7) A la gente le gusta la eficiencia del intercambio a través de plataformas centralizadas, pero están frustrados por la falta de control y posesión sobre su trabajo, y por la creciente devaluación de la creatividad individual.

8) La gente no crea motivada por el dinero, pero el dinero siempre es considerado un buen resultado. A la gente le gusta compartir libremente, pero si alguien está haciendo mucho dinero a partir de su trabajo, quieren ser justamente compensados.

9) La gente tiene el deseo de crear obras que sean duraderas y significativas, que eventualmente tengan una vida propia, pero no saben qué hacer con una obra más allá de publicarla.

Las percepciones 1-3 se relacionan con las herramientas actuales de CC; las percepciones 4-6, con las experiencias fundamentales de intercambiar contenido; y las percepciones 7-9 son sobre los futuros que CC podría ayudar a construir.

Algunas de estas percepciones pueden parecer obvias. Si es así, hicimos nuestro trabajo al poner lo que era obvio en primer plano, pero esta vez respaldado con datos y no con conjeturas. Otras percepciones son menos obvias, como por ejemplo la que introduce el concepto de que CC aparece muy tarde en el proceso de creación. Este tipo de percepciones son las que disfrutamos, y nos sumergimos en todas estas percepciones a través del desarrollo de desafíos específicos de diseño y de la generación de soluciones potenciales para resolverlos.

Esto ocurrió en un taller de diseño con el staff de CC de las áreas de legales, productos, desarrollo y comunicaciones. A lo largo del curso de dos días y medio, generamos más de 250 ideas, se armó un mapa conceptual para encontrar cuestiones y enfoques comunes, se desarrollaron las ideas más viables y se decidieron nueve intervenciones que avanzaron a la fase de diseño. Estas no son las únicas cosas que haremos, pero son experimentos que queremos probar para ver si pueden satisfacer significativamente las necesidades que identificamos.

Las nueve intervenciones son:

1) Nueva guía a través del proceso / Rehacer los textos y los recorridos

Armar un prototipo de nuevos recorridos y herramientas educativas que comuniquen claramente las licencias y lleven al autor hasta la licencia apropiada para sus necesidades (percepciones abordadas: 1, 2).

2) Publicar una “Guía práctica” para encontrar tu obra

Desarrollar y publicar una guía para encontrar dónde una obra licenciada con CC se utilizó online, por ejemplo a través de la búsqueda inversa de imágenes (percepciones abordadas: 4).

3) Botón para contacto

Armar un prototipo para encontrar una forma fácil de que un usuario pueda ponerse en contacto con un creador y/o viceversa, atado a una licencia o herramienta de CC. Esto podría hacerse de varias maneras, incluyendo un botón que se elige de un nuevo “selector CC”; un instrumento legal y una solución a través de una plataforma que conecte a los usuarios con los creadores; o un botón separado “Contáctame” (percepciones abordadas: 4).

4) Archivado

Armar prototipos de varias ideas que provean a los creadores la opción de archivar una versión de sus trabajos cuando licencian con CC. Podría ser un archivo que se provee como un servicio, atado a una nueva herramienta de “selector CC”; una página web separada para preservar las obras; y también en asociación con una organización como Internet Archive (percepciones abordadas: 7, 9).

5) Infundir recompensa y satisfacción a través de todos los prototipos, especialmente el #1

Utilizar esto como un marco de trabajo para todos los prototipos que desarrollemos. Además de esto, armar prototipos de ideas pequeñas y divertidas que les den recompensa y satisfacción a los usuarios. Por ejemplo, una mascota gráfica de CC superpuesta que ayude a los usuarios a navegar a través del proceso de licenciamiento (percepciones abordadas: todas).

6) Marca de agua “polaroid”

Armar un prototipo de marca de agua con la marca de CC que se encuentre por fuera de la imagen y que pueda ser añadida a través de la descarga desde la búsqueda de CC, como parte de la “atribución sin clic” (percepciones abordadas: 3, 4).

7) Atribución sin clic

Armar un prototipo de una herramienta que remueva todas las fricciones para que los usuarios provean correctamente la atribución. Esto podría hacerse de varias maneras, incluyendo obtener la atribución y la información relacionada adjunta a partir de la descarga de una imagen (atribución sin clic) en la búsqueda de CC; un servicio de filtro/plugin de atribución que coloque links de atribución en masa; o una atribución que sea añadida automáticamente por una plataforma o servicio relacionado (percepciones abordadas: 3).

8) Búsqueda afinada para casos de uso específicos

Armar un prototipo en la búsqueda de CC para encontrar una forma que permita buscar por materiales específicos para utilizar en tipos específicos de proyectos, comenzando con los casos de uso más populares, por ejemplo, música con CC para videos o podcasts (percepciones abordadas: 6).

9) Obtener un ID único para rastrear una obra

Armar un prototipo de un registro único de ID de CC que tenga un link al catálogo de CC y que provea información sobre cada obra con CC a través del ID. Por ejemplo, el ID CC/12345 proveería datos tales como autor, número de intercambios, etc. (percepciones abordadas: 3, 4, 6).

¿Qué sigue?

Estas nueve intervenciones serán desarrolladas o prototipadas en el curso de los próximos 3-6 meses (pendientes de alineamiento con la estrategia general para productos de CC acorde a mi nuevo rol). Los prototipos ya listos, incluyendo aquellos construidos en relación con la búsqueda de CC, serán exhibidos y testeados en el festival de Mozilla y en la Cumbre de Desarrollo de Software para Organizaciones sin Ánimo de Lucro en octubre y noviembre de 2018. Luego de la fase de diseño, CC reevaluará los prototipos a partir de la retroalimentación de los usuarios y de los nuevos objetivos organizacionales para decidir cuál entrará en desarrollo. Es importante remarcar que algunas de estas ideas quizás no funcionen y quizás no resuelvan los problemas que buscan abordar. Esto es parte del proceso iterativo de diseño centrado en los seres humanos. De manera separada, CC buscará evaluar los resultados de la investigación sobre usabilidad que no pasaron a la fase de diseño como parte de sus otros objetivos organizacionales.

La pregunta sobre la relevancia de CC para varios grupos de usuarios, particularmente para los creadores con una difusión más masiva, continúa vigente. Vamos a elaborar un plan para comprometernos más profundamente con este trabajo en la próxima fase de la iniciativa en 2019, y vamos a involucrar a la comunidad en esa discusión en la Cumbre Global de CC en Lisboa en mayo próximo.

¡Involúcrate!

Si hay una cosa que puedes hacer ahora, es unirte al canal de #cc-usability en el Slack de Creative Commons (https://slack-signup.creativecommons.org) y decir: “¡Hola! Estoy interesado en proveer retroalimentación sobre los prototipos de usabilidad y búsqueda de CC a medida que se lanzan”, o algo por el estilo. Me gustaría conocerte y saber de dónde vienes, como lo hicimos con las 81 personas con las que conversamos a comienzos de este año.

También puedes seguirme en Twitter (@janedaily), donde voy a estar publicando actualizaciones y charlas en las que voy a estar.

Si eres un desarrollador, o una persona versada en los temas de los desarrolladores, puedes seguir nuestro progreso en cada prototipo en los repositorios públicos de Github de CC. Tenemos un repositorio específico para la intervención #4 (Archivado) en https://github.com/creativecommons/cc-archive, y estaremos publicando el resto como parte de otros repositorios en https://github.com/creativecommons.

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¿Por qué pagamos el dominio público en Uruguay?

Equipo de CC Uruguay, octubre 3rd, 2018

La cultura es algo que aprendemos y hacemos los humanos en sociedad. Como tal, no es un derecho. Lo que es un derecho es participar libre y activamente de los beneficios que genera la construcción colectiva de la cultura. Y es necesario porque, en el capitalismo, la mercantilización y el fetichismo que la sostiene, es decir, el conjunto de creencias que la convierte en una mercancía “especial”, que da prestigio, que confiere a sus poseedores pertenencia y estatus, limita la participación de las personas en la cultura y, entre otras cosas, la hace depender de su capacidad de compra. Nadie pondría en duda que una fórmula matemática es patrimonio de la humanidad, pero la cosa se pone más difícil cuando se trata de obras que cotizan en el mercado de bienes simbólicos.

La ideología del “acceso”, la que postula que existen determinados “altos” valores culturales a los que todos deberíamos acceder, ha tenido diferentes contenidos en la historia del Estado en Uruguay, y fue casi siempre más democrática que el elitismo clasista y racista también presente en nuestras clases dominantes. La cultura podría pensarse como un bien común pero es muy difícil que se la compare con el agua o el suelo, que gozan de buena salud en cierto imaginario de izquierda. En Uruguay cuando un autor muere, los herederos pueden explotar sus obras durante 50 años, luego las obras pasan a dominio público. Sin embargo, junto con Argentina, tenemos el triste privilegio de haber privatizado el dominio público (lo que se llama “dominio público pagante”). Para ser bien esquemático, si alguien quiere estrenar una obra de Shakespeare en Uruguay, tiene que pagar.

La “Ley de derechos de autor”, promulgada en diciembre de 1937, crea el Consejo de Derecho de Autor (actualmente en el MEC), quien administra y custodia el dominio público. En tanto trabajadores, los autores no son amigos ni socios de los empresarios de la cultura y es entendible que defiendan el derecho de autor como resguardo ante usos y abusos de su trabajo.

Lo que no parece razonable es defender el dominio público pagante, con el argumento de que beneficia a la cultura, porque pese a que la ley en su formulación original hacía referencia a que lo recaudado por dominio público pagante se destinaría “preferentemente a Servicios de Arte y Cultura”, lo cierto es que alimenta dos fondos para sectores específicos de la cultura: el de teatro desde 1992, (a través de la Ley 16.297 que crea el Fondo Nacional de Teatro) y el de música desde 1994 (a través de la ley 16.624 que crea el Fondo Nacional de la Música). Esto sin considerar la necesidad, mucho más importante, de rechazar de plano cualquier intento de privatización de lo que nos pertenece a todos y todas.

Otro asunto a considerar es que AGADU es quien recauda el dinero del dominio público pagante, por lo que cobra una comisión por el trabajo administrativo que puede alcanzar hasta un 40%. Además de recaudar, AGADU integra el Consejo de Derechos de Autor, y las dos comisiones que gestionan los Fondos Nacionales de música y teatro. En las dos comisiones que gestionan los fondos, la ley establece la participación de AGADU. Sin embargo en el Consejo la decisión es política. No hay nada dramático ni ilegal en esto, pero tal vez es hora de debatir pública y abiertamente este estado de situación que hoy damos por hecho.

Hay muchas razones para discutirla. Unas tienen que ver con cuestiones ideológicas y de principios nada menores, respecto a los bienes comunes y al goce de lo producido colectivamente. Pero también hay razones bien concretas, el presupuesto nacional en cultura es una de ellas. De 2012 hasta hoy, por los datos que brinda la propia AGADU, lo que se paga al MEC por dominio público oscila entre los 3 millones de pesos y los 7 millones (cifra que solamente se alcanzó el año pasado). Una cifra que a juzgar por los créditos destinados a cultura en el Presupuesto Nacional es casi insignificante.

Según un artículo de Hernán Cabrera publicado recientemente, el presupuesto de cultura en Uruguay alcanza los 1.800 millones de pesos en 1999, y únicamente entre 2011 y 2014 se superó ese presupuesto histórico. Aún comparando las cifras de recaudación del dominio público con los fondos y premios que se destinan a las artes en Uruguay (los Fondos Concursables solamente son casi 20 millones de pesos), alcanza para plantear la necesidad de discutir la existencia de dos fondos nacionales destinados a dos manifestaciones artísticas específicas.

La oportunidad de discutir estos temas públicamente están servidas. En este momento el Poder Ejecutivo tiene en sus manos una propuesta de “Ley Nacional de Cultura y Derechos Culturales”, cuyotexto fue publicado en  la revista del CLAEH hace poco. La ley plantea la creación de un Fondo Nacional de Cultura, que agruparía y gestionaría todos los fondos para la cultura existentes, incluidos los de música y teatro. La ley propone otras cosas bien importantes como la creación de un Ministerio de Cultura y Derechos Culturales, pero la creación del Fondo Nacional es un primer paso imprescindible para comenzar a dar coherencia, transparencia y racionalidad a la gestión del presupuesto nacional destinado a la cultura. Además de abrir otros debates, también necesarios, sobre la implementación de este Fondo y los mecanismos de acceso de la ciudadanía.

Si bien hay muchas cosas a modificar en la “Ley de derechos de autor”, que se están debatiendo en este momento en el Parlamento, desde 1937 el dominio público pagante sigue en pie pese a los retoques de 2003 y a la situación actual. Lo que parece importante hacer hoy es poner en discusión la importancia, e incluso la legitimidad, de mantener en el orden jurídico, en la discusión ideológica y en la práctica, el dominio público pagante en Uruguay.

 

Alejandro Gortázar


Texto publicado originalmente en el Nº 23 de Hemisferio Izquierdo, dedicado a Bienes comunes, así como en el blog Sujetos.

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10 años de ProEVA y Primer Encuentro Nacional de Educación Abierta

Equipo de CC Uruguay, septiembre 14th, 2018

El 17, 18 y 19 de septiembre se llevará a cabo el evento de festejo de los 10 años del Programa de Entornos Virtuales de Aprendizaje de la Universidad de la República (ProEVA). En el marco de los festejos, el 19 de septiembre se realizará en paralelo el Primer Encuentro Nacional de Educación Abierta. Las actividades tendrán lugar en el Auditorio del Complejo Torre de las Telecomunicaciones.

Durante los días del evento habrá mesas y conferencias sobre la enseñanza y el aprendizaje en entornos virtuales, el acceso a la cultura, la educación abierta, el software libre, la formación docente en tecnología educativa, la educación y la accesibilidad, entre otros temas. Participarán tanto invitados nacionales como extranjeros, entre quienes estará Martin Dougiamas, pedagogo e informático australiano que ha liderado el desarrollo de la plataforma educativa libre Moodle.

En el encuentro participarán además los principales actores de la educación pública de nuestro país, para intercambiar, junto con los invitados internacionales, experiencias sobre recursos educativos abiertos y prácticas educativas abiertas, así como analizar las posibilidades de articular políticas que propicien la educación abierta en los diferentes niveles de la educación pública. Pueden consultar la agenda completa de actividades en este enlace.

Creative Commons Uruguay participará en el encuentro de manera doble. El martes 18 de septiembre de 12:30 a 13:30 participaremos en la mesa “Acceso a la cultura y el conocimiento”, que estará integrada por Silvia Pérez (Ministerio de Educación y Cultura), Patricia Díaz (Núcleo REAA), Mariana Fossatti (Creative Commons Uruguay) y Manuel Podetti (ProEVA).

Además, a lo largo de los tres días del evento estaremos junto a otros colectivos en una exposición de pósters, contando nuestros proyectos y brindando información a todas las personas que quieran saber más sobre Creative Commons. Pueden descargar en este enlace el póster que vamos a exponer.

Diversas actividades preparatorias por los festejos de los 10 años del ProEVA se vienen realizando desde hace varias semanas. A fines de agosto visitó Uruguay la académica inglesa Jane Secker, quien brindó diferentes actividades de formación centradas en la alfabetización sobre los derechos de autor y las prácticas educativas abiertas. En el marco de la visita de Jane Secker, se realizó un seminario de intercambio de experiencias del Núcleo de Recursos Educativos Abiertos y Accesibles. Nuestra compañera Lucía Alonso participó en el seminario, contando la experiencia de las diversas actividades, proyectos y líneas de acción de CC Uruguay en favor de la ampliación del acceso a la cultura en el entorno digital.

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La traducción al castellano de la versión 4.0 de las licencias está ahora disponible

Equipo de CC Uruguay, septiembre 12th, 2018

Publicado originalmente en creativecommons.org.

¡Las licencias Creative Commons ahora alcanzan a 500 millones más de usuarios y creadores!

Luego de más de tres años y varias rondas de consulta con expertos legales a lo largo de América Latina y España, Creative Commons se enorgullece en anunciar el lanzamiento de la traducción al español de las licencias CC 4.0. Este proceso incluyó estandarizar el conjunto de las licencias a lo largo de múltiples países hispanoparlantes, con la participación activa de decenas de miembros de la comunidad de varios países. Pueden ver la licencia CC Atribución (CC BY) en español.

El español es la segunda lengua más hablada en el mundo, con alrededor de 442 millones de hablantes nativos y un estimado de 570 millones de hablantes en el mundo. También es uno de los idiomas más difundidos geográficamente, alcanzando un gran número de países que lo reconocen como su idioma oficial. Esto lleva a que más de 2200 millones de personas puedan entender nuestras licencias 4.0 en su idioma materno.

Las comunidades hispanoparlantes han estado muy activas desde el lanzamiento de Creative Commons en 2001. Algunos de los capítulos más antiguos fueron formados en América Latina y España. Bajo la nueva estructura de la Red Global de CC, estamos viendo un incremento de capítulos hispanoparlantes. A medida que se forman más capítulos para promover las licencias y las comunidades que dependen de ellas para compartir, esperamos que las licencias en español ayudarán a más instituciones, creadores y artistas a adoptar CC en estos países.

Nos gustaría agradecer el increíble liderazgo de María Juliana Soto (CC Colombia) e Ignasi Labastida (CC España) en armar los primeros borradores de la traducción, y el trabajo de varios colaboradores en la comunidad de CC: María Paz Canales (CC Chile); Claudia Cristiani (CC El Salvador); Evelin Heidel (a.k.a. Scann, CC Argentina), así como el apoyo del staff de CC para completar esta tarea.

¡Felicitaciones por el trabajo realizado, equipo!

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Educación, acceso a la cultura y derechos de autor desde la perspectiva de los nuevos derechos

Equipo de CC Uruguay, septiembre 7th, 2018

Por Mariana Fossatti.*

La perspectiva de los nuevos derechos

Hablar de educación y derechos de autor desde la perspectiva de nuevos derechos implica empezar reconociendo que hay nuevos derechos en Uruguay. Derechos que se han disputado y conquistado, en una lógica acumulativa y en un sentido de ampliar las libertades y el buen vivir de las personas y de las comunidades. En Uruguay es muy palpable cómo esto se ha manifestado en la legislación sobre el matrimonio igualitario, la legalización de la marihuana, el acceso al aborto legal, seguro y gratuito, la ley de medios, los derechos de los afrodescendientes y de las personas con discapacidad. También se está en lucha por más y mejores derechos para las trabajadoras sexuales y las personas trans, colectivos que han sido históricamente relegados y discriminados, sufriendo postergaciones históricas y severos estigmas, por los cuales se les niegan sistemáticamente el ejercicio de derechos y la igualdad.

Llama la atención que, en esta coyuntura histórica con un avance en derechos, en un país que ha propuesto incluso innovaciones y experiencias pioneras, tengamos un atraso importante en la legislación y en la discusión sobre derecho de autor y derecho a la cultura.

Y me parece muy importante incluir en la frase el concepto de “derecho a la cultura”, que voy a tratar de desarrollar un poco más, entendido como el derecho a la participación en la vida cultural, por supuesto muy vinculado al derecho a la educación. ¿Por qué elijo desarrollar estos derechos que tienen que ver con acceder al conocimiento? Porque es un aspecto bastante relegado en cuanto a su estudio y desarrollo. En efecto, los cambios que nuestra ley de derecho de autor tuvo desde 1937 han tendido a reforzar los privilegios de los titulares de derechos de autor y las restricciones que deben acatar las personas usuarias de cultura.

Derecho a la cultura en términos de libertades individuales

Podemos empezar hablando del derecho a la cultura como un derecho individual, en una tradición liberal. Podríamos entender este derecho como “libertad para”. Según la definición de obras culturales libres, en la que participaron miembros de las organizaciones más importantes en esta área, como la Free Software Foundation, la Fundación Wikimedia y Creative Commons, “libre” significa:

– La libertad de usar una obra y disfrutar de los beneficios de su uso.

– La libertad de estudiar la obra y aplicar el conocimiento adquirido de ella.

– La libertad de hacer y redistribuir copias, totales o parciales.

– La libertad de hacer cambios y mejoras, y distribuir las obras derivadas.

Estamos hablando de una definición muy amplia, que incluye acceder a la información y al conocimiento libremente, sin barreras y sin censuras. Se trata de autonomía, de capacidad de ser sujeto activo de conocimiento, de usar ese conocimiento libremente según mis necesidades, incluso para la reinterpretación, el remix y hasta para compartir con otras personas. Esta definición se manifiesta en el uso de licencias libres para compartir las obras. Las licencias libres han sido adoptadas por millones de creadores y creadoras en todo el mundo, al momento de elegir una forma de ejercicio del derecho de autor. Y no solo como opción individual, sino también como política institucional, a través de repositorios de acceso abierto o portales de recursos educativos para escuelas y universidades.

Veamos a continuación cómo estas libertades se relacionan con el derecho humano a participar en la vida cultural, consagrado tanto en la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 27) como en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículo 15), que aparece justo después del reconocimiento de los derechos de los autores, y que afirma que todas las personas tienen derecho a participar en la vida cultural, a gozar de las artes y de los beneficios del progreso científico.

Derecho a participar en la vida cultural

Participar en la vida cultural tiene algunos requisitos, si es que no queremos quedarnos en la formalidad de la declaración y buscamos implementar los mecanismos que garantizan este derecho. Lea Shaver, abogada norteamericana, reconocida académica en el campo de los estudios sobre derechos humanos, dice que estos requisitos son:

1. Acceso a materiales culturales: es decir, a las obras, ideas, lenguajes y medios ya existentes.

2. Acceso a las herramientas y tecnologías necesarias para disfrutarlos y utilizarlos.

3. Libertad de uso de estos materiales y herramientas.

Es decir, la disponibilidad, el acceso, la utilización y reutilización de materiales y herramientas culturales es un requisito indispensable para cumplir el derecho humano de participar en la vida cultural de una sociedad. ¿Pero está garantizado este derecho cuando el acceso está exclusivamente mediado por el mercado y depende de la capacidad económica, es decir, de tener ciertos ingresos y poder destinarlos a adquirir bienes culturales pagos? Cuando se habla de imponer pagos a las instituciones educativas o a los estudiantes como contrapartida a las excepciones al derecho de autor, tal como se propone en ocasiones desde una perspectiva europea, se pretende extrapolar la realidad de países capitalistas avanzados a una realidad como la de Uruguay, una economía dependiente, sometida a mayores inestabilidades, ingresos más bajos e instituciones educativas con presupuestos mucho menores.

¿Qué sucede cuando existe un derecho, pero su real ejercicio es un privilegio? ¿Cómo convertimos el privilegio en derecho? Pensemos en el derecho a la educación universitaria, que quizás antes se consideraba algo para una élite y que actualmente tiene un alcance popular mucho más amplio, y por lo tanto se considera un derecho y no un privilegio. En Uruguay, donde la asistencia a clases es gratuita en todos los niveles educativos, el precio del material de estudio continúa siendo una barrera económica y una dificultad para los estudiantes con menores recursos, que pone en cuestión su derecho a una educación gratuita de calidad.

Eduardo Rinesi, filósofo, politólogo y educador argentino, dice que “los derechos siempre son derechos a bienes de la más alta calidad, a bienes públicos socialmente valorados”. Y pone muchas veces, como ejemplo, que el derecho a la comunicación no se cumple si “los ricos pueden ver setecientos cincuenta canales de televisión con una oferta fantástica y diversificada, mientras los pobres solo pueden ver cuatro o cinco canales con una oferta idéntica y empobrecida”.

Es decir, cuando apuntamos al pleno derecho a la participación en la vida cultural, esto implica el acceso a materiales, herramientas y tecnologías en sus estándares de más alta calidad y valoración social, que evidentemente están siempre en proceso de ampliarse y generalizarse. Los derechos culturales tienen que ser adecuados a esos estándares de calidad, cantidad y variedad que alcanzó una sociedad dada y que son relativos al desarrollo de la tecnología y al nivel de vida medio, socialmente acordado como digno, como aceptable. Pensemos entonces si un repartido de 30 páginas fotocopiadas, en tiempos de Internet, tiene relación con esos estándares. El acceso al conocimiento tiene que tener relación con los parámetros actuales, también en cuanto a la complejidad de los conocimientos actuales. No podemos legislar sobre la circulación del conocimiento como si se tratara de conocimiento de carácter oral o en soportes analógicos, que se transformaban y distribuían a una velocidad mucho más lenta. No podemos hacer eso en un mundo donde las nuevas tecnologías tienen la potencialidad de garantizar el acceso pleno al conocimiento que cada cual necesita, en el momento en que lo necesita, y cuando este acceso es un requisito para ejercer una ciudadanía informada en un mundo complejo.

El acceso de grandes capas de la población a dispositivos digitales de copia y almacenamiento de información, y en particular a Internet, fue un factor determinante en la aparición de movimientos que en los últimos 15 años han estado asociados o se identifican con la lucha por el acceso a la cultura. La facilidad técnica para el acceso y la reutilización de la cultura, en contraposición con las barreras legales cada vez mayores promovidas por algunas industrias estadounidenses, pusieron en evidencia una contradicción que estimuló la crítica y el activismo. Así, surgieron colectivos de científicos y académicos (movimiento por el acceso abierto), educadores (movimiento de recursos educativos abiertos y prácticas educativas abiertas), diseñadores y artistas, hacktivistas, organizaciones internacionales como Creative Commons y Wikimedia. Estos también son movimientos que hacen parte de las batallas contemporáneas por una nueva agenda de derechos.

La vida cultural no existe si no es en común

Pero existe una segunda dimensión del derecho a participar en la vida cultural, que se relaciona con la noción misma de “vida cultural”. Esta noción nos lleva a pensar no solamente en los derechos culturales como algo individual, sino como derechos colectivos. La vida cultural es algo que se alimenta de contribuciones individuales y de interacciones sociales que construyen un patrimonio colectivo. Aportar recursos y tomar recursos de la vida cultural en común, eso y no otra cosa es la participación cultural. “Tomar parte”, participar, es un aspecto fundamental del derecho a la cultura como derecho humano. Ejercitar este derecho implica expandir la cultura mediante una amplia variedad de acciones: producir, compartir, acceder, disfrutar, modificar, traducir, interpretar, criticar, remezclar, etc. Estos verbos, que en las leyes de derecho de autor constituyen el monopolio exclusivo de los titulares de derechos, están por definición negados a las usuarias y usuarios de cultura.

Pero la cultura no es producto de individualidades, ni un conjunto de bienes consumidos individualmente. Es un común imprescindible para el desarrollo colectivo. De ahí que consideramos que, como dice Beatriz Busaniche, desde el punto de vista de la legislación y de las políticas sobre el conocimiento y la cultura, la regla debería ser el dominio público, y la exclusividad del titular de derecho de autor debería ser lo realmente excepcional. El enorme poder que da el monopolio exclusivo sobre una obra, que es prácticamente total, debe limitarse para la protección del derecho a la cultura como derecho humano individual y colectivo.

“La vida cultural” no existe si no es en común. La hacemos en común y la vivimos en común, aunque estemos leyendo un libro en la soledad de nuestra casa, o aunque para escribir se necesite “un cuarto propio y una renta de 500 libras al año”, como decía Virginia Woolf. Porque sí, como sociedad debemos preocuparnos por sostener los procesos creativos que alimentan a la cultura común, pero con el objetivo de garantizar que siga siendo una cultura común. Alimentar una vida cultural en común es fundamental, porque es el ecosistema que sostiene tanto la creación individual, como los grandes debates colectivos, que necesitan información, pensamiento crítico, debate de ideas. Hoy, en un contexto donde los viejos y los nuevos medios de comunicación son propiedad privada y cada vez se privatizan más bienes comunes, el acceso a la cultura requiere de una profunda democratización.

Para finalizar, retomamos el vínculo que tienen estos derechos relacionados con la participación en la cultura y el acceso al conocimiento, con otros movimientos sociales por la ampliación de derechos. Este vínculo también es transversal. Tanto el movimiento feminista, como el de la diversidad, el movimiento estudiantil, de derechos humanos, etc. en gran parte llevan adelante una disputa cultural. Requieren y a la vez generan información. Necesitan formar activistas y al público en general acerca de sus batallas. Se mueven en la esfera de la comunicación usando imágenes, canciones, textos, expresándose en distintos medios. Por eso creemos que no puede dejar de haber una lucha común entre los movimientos por el derecho a la cultura y los movimientos que buscan la emancipación en todos los demás terrenos.

 

* Texto de la charla brindada el 6 de septiembre de 2018 en el seminario nacional “Mirar lejos: la educación virtual en el siglo XXI desde la perspectiva de los derechos de autor“, en la mesa “La educación digital y el derecho de autor desde la perspectiva de los nuevos derechos”. Pueden ver la grabación de la mesa en este enlace.

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Biodiversidata – Una propuesta de ciencia abierta en Uruguay

Equipo de CC Uruguay, septiembre 3rd, 2018

Por Florencia Grattarola

La biodiversidad se encuentra en un fuerte proceso de declinación a nivel global, comparable tanto en velocidad como en magnitud a las cinco extinciones masivas previas de la historia de la Tierra. En los últimos 500 años, más de 300 especies de vertebrados terrestres se han extinguido y las poblaciones de las especies restantes muestran un 25% de disminución promedio en la abundancia. Mientras se sucede este proceso conocido como “defaunación del antropoceno” (Dirzo et al. 2014), sabemos que la mayor cantidad de especies aún quedan por descubrir. A pesar de 250 años de clasificación taxonómica y más de 1,2 millones de especies ya catalogadas en bases de datos, el 86% de las especies existentes a nivel terrestre y el 91% de las especies en el océano todavía esperan su descripción (Mora et al. 2011). Bajo este escenario, resulta clave generar mecanismos para medir cuantitativamente la riqueza ambiental y monitorear sus cambios, para un amplio conjunto de utilidades científicas, educativas y políticas. Un uso, por ejemplo, puede ser para dirigir la asignación de recursos a las regiones de mayor preocupación.

Un criterio utilizado para la priorización en conservación es la identificación de ‘hotspots’ de biodiversidad, áreas que se caracterizan por concentrar números excepcionales de especies o cantidades inusualmente altas de especies endémicas y en peligro de extinción. Para definirlas generalmente se consideran a la especie como la unidad relevante de biodiversidad. Un desafío mayor, por tanto, es contar con conjuntos de datos exhaustivos, que cubran grandes extensiones geográficas y grupos taxonómicos. Es decir, bases de datos que documenten ampliamente la presencia de las especies en el territorio a lo largo del tiempo. Para lograr esto, se vuelve fundamental la cultura de la colaboración científica.

Cada paso en el proceso de generación de conocimiento científico puede hacerse de manera más o menos abierta. Según la Definición de Conocimiento Abierto: “El conocimiento es abierto si cualquiera es libre de acceder a él, usarlo, modificarlo y compartirlo, estando sujeto a lo sumo a medidas que preserven su autoría y su apertura”. La idea de la ciencia abierta es romper los grilletes que encadenan los elementos individuales del proceso de producción científica, desde la formulación de hipótesis hasta la publicación de los resultados. Este tipo de prácticas ha hecho que se liberen grandes cantidades de datos científicos para su (re)utilización. En este sentido, existen varias iniciativas internacionales de gran importancia desarrolladas para permitir que los datos de biodiversidad sean reconocibles, libremente reutilizables y citables, como son: GBIF, Dryad, eBird, iBOL, COMPADRE y COMADRE, entre otros.

Pero ¿cuál es el panorama en Uruguay? En nuestro país la apertura de datos de biodiversidad es pobremente practicada. En la actualidad, las fuentes públicas (gubernamentales y académicas) de información sobre biodiversidad no son abiertas ni están disponibles públicamente. Estas incluyen: colecciones zoológicas del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), colecciones de Vertebrados, Invertebrados y Herbario de la Facultad de Ciencias (Universidad de la República), Herbario Atilio Lombardo del Jardín Botánico (Intendencia de Montevideo) y Herbario Bernardo Rosengurtt (Facultad de Agronomía, Universidad de la República). Asimismo, Uruguay tiene uno de los niveles más bajos de disponibilidad de datos en América Latina en GBIF, la plataforma digital más grande en número de registros de especies en el mundo, con alrededor de 185.000 registros pertenecientes a 573 conjuntos de datos, todos de colecciones de otros países. Sumado a esto, las agencias de financiación pública nacionales, como la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) o la UdelaR a través de su Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC), no poseen exigencias que impongan presiones a los investigadores respecto a la apertura de sus datos. Asimismo, tampoco existen políticas institucionales transversales en relación al acceso a datos e información científica financiada con fondos públicos. La baja disponibilización de datos y la falta de estructuras de incentivo estatales e institucionales configuran un panorama crítico, que se torna imprescindible comenzar a atender.

Las causas detrás de esta baja disponibilización de datos son aún desconocidas. En definitiva, el grado de intercambio de datos depende de las actitudes y prácticas de las personas que recolectan y curan especímenes, identifican especies y publican sus resultados y datos, dado que de ellos depende esta decisión. En general se identifican como impedimentos el tiempo y labor necesarios para compartir datos, falta de experiencia en gestión de datos y capacitación insuficiente en el tema, falta de conocimiento de las normas, falta de apoyo institucional y de recursos de financiación para la gestión de datos, limitaciones legales y complejidad de los derechos de propiedad intelectual de los datos, entre otros. En Uruguay la principal objeción de las y los investigadores a la hora de poner a disposición sus datos públicamente es el escaso reconocimiento por el esfuerzo que implica, siendo la falta de estructuras de incentivos la principal dificultad que enfrentan. Por todo lo anterior, se vuelve imperativo promover prácticas de ciencia abierta con el objetivo primario de reforzar tanto las redes de colaboración como los beneficios individuales, para lograr que la información que se produce fundamentalmente a partir de fondos públicos pueda hacerse disponible para su uso a diferentes niveles.

Enmarcado en esto surge Biodiversidata, una nueva asociación científica colaborativa para la consolidación del conocimiento de la biodiversidad del Uruguay. Su objetivo mayor es mejorar el estado del conocimiento sobre la diversidad biológica del país, consolidando una fuente de datos robusta y exhaustiva que concentre en un solo repositorio la totalidad de los organismos pluricelulares presentes en el país. La propuesta incluye: 1) recopilar la máxima cantidad posible de datos derivados de investigaciones científicas del país; 2) utilizar los datos para generar investigación científica de impacto mundial de manera colaborativa; y 3) disponibilizar los datos, de forma libre y abierta. La base contará con datos primarios de biodiversidad, es decir, con registros que incluyen al menos: nombre de la especie, su ubicación geográfica y la fecha del evento de recolección u observación. Se creará tanto a partir de datos proporcionados por integrantes del Consorcio como por datos sistematizados a partir de referencias bibliográficas. Para que los datos puedan ser reutilizados por otros y otras, en un marco de ciencia abierta, este producto de investigación será creado de tal forma que pueda ser rigurosamente evaluado y reutilizado extensamente (siguiendo los Principios FAIR), con el crédito apropiado, en beneficio tanto de las personas que crean el dato como de las que lo usan. En definitiva, Biodiversidata es una apuesta a reforzar redes de colaboración y de optimizar los beneficios individuales por vía del desarrollo de sistemas de trabajo comunitario.

El futuro de la biodiversidad en Uruguay (y el mundo) depende en gran medida de nuestra capacidad de abrazar la cultura de colaboración. Una ciencia comprometida socialmente debe ser abierta, debe habilitar la participación y apostar a democratizar el conocimiento. Ciencia abierta es ciencia por todes y para todes.

 

Dirzo, R., H. S. Young, M. Galetti, G. Ceballos, N. J. Isaac, and B. Collen. 2014. Defaunation in the Anthropocene. Science 345:401-406.

Mora, C., D. P. Tittensor, S. Adl, A. G. Simpson, and B. Worm. 2011. How many species are there on Earth and in the ocean? PLoS biology 9:e1001127.

 

Imagen: recorte de la fotografía ‘Guazubirá (Mazama gouazoubira)’ en Paso Centurión, por Julana, bajo licencia CC BY SA, en Flickr.

 

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Seminario “Mirar lejos: la educación virtual en el siglo XXI desde la perspectiva de los derechos de autor”

Equipo de CC Uruguay, septiembre 1st, 2018

El 5 y 6 de septiembre tendrá lugar el Seminario Nacional “Mirar Lejos: la educación virtual en el siglo XXI desde la perspectiva de los derechos de autor” en el Centro Cultural de España (Rincón 629, Montevideo).

El seminario es organizado por el Consejo de Derechos de Autor, la Dirección de Educación del Ministerio de Educación y Cultura y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

El objetivo del seminario es intercambiar conocimiento sobre las limitaciones y excepciones al derecho de autor en relación con la educación y las bibliotecas, para abordar los desafíos que se presentan en el entorno virtual y digital. Se trata de un aporte importante en el marco de las propuestas de leyes para facilitar el acceso a materiales de estudio que se encuentran actualmente en discusión en el Parlamento.

El evento contará con oradores extranjeros referentes en la materia, como Raquel Xalabarder, Juan José Marín y Rafael Ferraz, de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. También habrá expositores nacionales vinculados al tema del acceso a la cultura, la educación y el derecho de autor, entre quienes estará Mariana Fossatti, de Creative Commons Uruguay.

Pueden consultar el programa completo del seminario en este enlace.

Desde CC Uruguay consideramos que este seminario es una buena oportunidad para avanzar en el tratamiento de la ley de excepciones y limitaciones al derecho de autor en favor de la educación y las bibliotecas. Uruguay necesita adaptar de manera urgente su ley para que la educación del siglo XXI, el trabajo cotidiano de las bibliotecas y las prácticas habituales de acceso a la cultura estén amparados legalmente. El Parlamento debe escuchar a los sectores de la educación, a las bibliotecas y a los movimientos sociales por el acceso a la cultura, y dar aprobación definitiva a una ley que ya lleva 5 años de debate y es más necesaria que nunca.

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Jornadas Académicas de Humanidades Digitales y Abiertas

Equipo de CC Uruguay, agosto 5th, 2018

Los días 6 y 7 de agosto se realizarán las Jornadas Académicas «La enseñanza, la investigación y la extensión en entornos digitales», organizadas por el Programa de Humanidades Digitales y Abiertas (PHDA) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE).

Las jornadas buscan ofrecer un espacio de formación, planificación, intercambio y debate en torno a las humanidades digitales. Tendrán un énfasis importante en las oportunidades para el acceso abierto al conocimiento en entornos digitales.

Creative Commons Uruguay participará en las jornadas académicas con charlas y talleres sobre digitalización del dominio público, derechos de autor, licencias Creative Commons y acceso a materiales de estudio.

La información completa de las jornadas académicas se encuentra en este enlace. Todas las actividades se realizarán en Sala del Consejo, Avenida Uruguay 1695. A continuación compartimos el programa de actividades.


Lunes 6 de agosto de 2018

9.30: Apertura de la actividad a cargo de Álvaro Rico.

10 a 11 horas: Charla sobre el portal Colibrí, a cargo de Lic. Mabel Seroubian (SECIU), encargada del repositorio.

Pausa café

11.30 a 12.30 horas: Eugenia Villarmarzo, Jimena Blasco, Bruno Gentile, Gastón Lamas, Laura Moraiti y Camila Gianotti (Laboratorio de Arqueología del Paisaje y Patrimonio, LAPPU): «Recursos digitales para el trabajo colaborativo en patrimonio».
Gonzalo Figueiro: «Los modelos 3D y el registro esqueletal prehistórico»(Antropología Biológica)

13 a 14 horas: Archivos digitales de la Biblioteca Nacional
Elena Romiti: «Entre lo público y lo privado: el archivo digital de María Eugenia Vaz Ferreira»
Carina Blixen: «Historia y logros de la Plataforma digital Delmira Agustini»
Néstor Sanguinetti: «Posibles articulaciones de las Humanidades digitales en Enseñanza Secundaria»

Pausa

15.30 a 16.30: Educación en entornos digitales.
Adrian Márquez Rabuñal: «Uso de la “lectura distante” para el análisis de textos. El testimonio de un sobreviviente del Holocausto»
Carolina Nemeth: «Posibilidades y dificultades de la tecnología en el aula»

Pausa café

17 a 18: Las Humanidades Digitales y los archivos del pasado reciente. Carlos Demasi y Sandra Pintos Llovet, Centro de Estudios Interdisciplinarios Uruguayos (CEIU).

18.30 a 20: Conferencia de Leonardo Funes, presidente de la Asociación de Humanidades Digitales de Argentina.

Martes 7 de agosto

9.30 a 12.30 horas: Introducción a la digitalización del dominio público, derechos de autor y licencias Creative Commons (Autores.uy)

14 a 17 horas: Taller de Digitalización (Autores.uy)

17 a 18 horas: «Derechos de autor y acceso a los materiales de estudio en la era digital», Patricia Díaz Charquero.

Actualización: compartimos algunas fotos de la participación de CC Uruguay en las Jornadas Académicas de Humanidades Digitales y Abiertas el martes 7 de agosto.

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Un debate para profundizar la construcción de la cultura libre en Uruguay

Equipo de CC Uruguay, julio 27th, 2018

El 26 de julio tuvo lugar el debate “Cultura libre, museos y archivos ¿abiertos“, organizado por el Centro Cultural de España en el marco del ciclo “Debates 15 x 15”.

Este debate tuvo un enfoque diferente a las discusiones habituales sobre cultura libre, en las que se suele contraponer la cultura libre y el derecho de autor, o el modelo del copyright y el del copyleft, y que muchas veces llegan a magras conclusiones debido a la gran distancia entre los marcos conceptuales de los panelistas. De esta manera, es típico que los paneles sobre cultura libre y derecho de autor sean batallas dialécticas entre militantes de la cultura libre y sociedades de gestión de derechos de autor o cámaras de las industrias culturales, donde ambos lados buscamos persuadir a la audiencia y derrotar a la postura antagonista.

En esta oportunidad el planteo fue novedoso. El CCE propuso que nos juntemos personas de diferentes proyectos culturales, instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil, interesadas en la liberación de la cultura, para discutir conjuntamente los mejores caminos hacia ese objetivo común. Hubo un énfasis fuerte en la difusión de los acervos culturales públicos, en la preservación del dominio público, y en el derecho a acceder al patrimonio cultural.

La moderación estuvo a cargo de Daniel Carranza, de DATA Uruguay, una organización de la sociedad civil que trabaja desde hace años en favor de los datos abiertos y el acceso a la información pública. El “Chino” Carranza fue guiando a los panelistas a partir de una serie de preguntas. Al comenzar, pidió a los panelistas sus primeras conceptualizaciones sobre “cultura libre”, y luego dirigió la charla indagando sobre experiencias concretas en nuestro país, ejemplos de buenas y malas prácticas, oportunidades y desafíos desde Uruguay, y caminos posibles para profundizar el acceso y la creación libres a la cultura en el futuro.

Fernando Foglino, artista e impulsor del Archivo Nacional del Patrimonio 3D, contó el proyecto de escanear en 3D el 100% de las estatuas y monumentos del país, y poner los modelos 3D a disposición de toda la ciudadanía de manera libre y gratuita. Ese objetivo lo llevó en los últimos años a aprender muchas cosas. Por un lado, que las dimensiones pequeñas de Uruguay hacen que podamos convertirnos en un laboratorio para la cultura libre, dado que proyectos de liberación exhaustivos son abarcables con menos recursos que en otros países. Por otro lado, el acceso a los datos sobre los monumentos le permitió entender la magnitud alarmante de la discriminación de género y racial en este campo: en Uruguay no hay monumentos cuyas autoras sean mujeres, apenas 3 refieren a mujeres con nombre y apellido, y uno solo a un afrouruguayo con nombre y apellido: Joaquín Lenzina, Ansina.

La posibilidad que brinda la cultura libre de visibilizar las desigualdades en diferentes campos fue algo que señalaron también otros panelistas. El proyecto “A tu nombre” de DATA permitió identificar la enorme brecha de género que hay en los nombres de calles, mientras que el proyecto autores.uy reveló la marcada desigualdad de género existente en el campo autoral, que afecta enormemente la producción y el acceso a obras de mujeres.

Mercedes Bustelo, gestora cultural, artista visual y directora del Museo Zorrilla, planteó las dificultades y limitaciones de recursos que tienen en ocasiones las instituciones culturales públicas para liberar sus acervos. La generación de información y la difusión de los acervos está entre los cometidos institucionales de los museos, que en este sentido son aliados de la cultura libre. Sin embargo, la escasez de recursos para comprar equipamiento o disponer de personal para digitalizar y poner a disposición materiales, hace que las instituciones desarrollen estrategias diversas, como aprovechar exposiciones y proyectos concretos para liberar materiales específicos, o trabajar en conjunto con la sociedad civil para poder poner a disposición algunas colecciones.

José Miguel Onaindia, gestor cultural, abogado especializado en derechos culturales y director del Instituto Nacional de Artes Escénicas, eligió hacer hincapié en la dimensión fundamental de derechos humanos que tiene el concepto de “cultura libre”. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales es el marco que obliga a los Estados miembros, como Uruguay, a garantizar los derechos de acceso y de participación en la vida cultural. En tal sentido, la cultura libre es una obligación a la que está sujeta el Estado uruguayo, más aún en nuestra época, en la que las condiciones técnológicas permiten un acceso mucho más amplio que en el pasado, y en la que surgen nuevas formas de creación.

Entre los ejemplos de iniciativas exitosas, Onaindia mencionó el caso del portal Dramaturgia Uruguaya, que desde hace algunos años pone a disposición más de 1000 textos dramáticos de autores y autoras de nuestro país. Por otro lado, en el plano de la legislación de derecho de autor, mencionó la necesidad de discutir la transmisión hereditaria de estos derechos, dado que no guarda relación con el objetivo de remunerar a lo autores, y en la mayoría de los casos termina dificultando la circulación y disfrute de obras que tienen carácter patrimonial.

Rodrigo Barbano, coordinador de autores.uy y miembro de Creative Commons Uruguay, destacó la importancia de proteger y difundir las obras en dominio público. Proteger estas obras implica evitar que se sigan extendiendo los plazos de derecho de autor, que actualmente abarcan la vida del autor y 50 años después de su muerte, y que algunas entidades de gestión de derechos y cámaras empresariales pretenden extender a 70 años. También habló de la importancia de que las obras en dominio público sean digitalizadas y puestas a disposición en Internet con máxima calidad, para el pleno disfrute de toda la ciudadanía. Destacó la necesidad de generar una estructura y una dirección política, a nivel del Estado, para que las instituciones públicas cuenten con  los medios técnicos y los conocimientos para la digitalización, con lo cual se podrían superar las dificultades que actualmente cada institución tiene que manejar por separado, como el costo del equipamiento. Por último, señaló que hay instituciones que todavía no entienden la importancia de que los acervos públicos estén disponibles de manera abierta, o que guardan temores sobre la puesta a disposición de los materiales en Internet.

Desde el público surgió la pregunta por la dimensión económica de la cultura libre, en un mundo globalizado, y por la relación con el mercado cultural. Los panelistas destacaron que la cultura libre viene justamente a poner en tela de juicio la mercantilización de la cultura, colocando en primer plano la dimensión de derechos: el derecho de que acceder y crear cultura no sean prácticas que pasen obligatoriamente por el mercado. Esto, lejos de negar la dimensión económica de la cultura, busca igualar las oportunidades de creación y las posibilidades de acceso.

Para terminar, queda la sensación de que este debate, sumamente enriquecedor, es tan solo un primer paso hacia futuros acuerdos y líneas de acción superadoras. El pensamiento y el diálogo constructivo son fundamentales para la articulación en un tema tan complejo como las políticas y prácticas culturales. Y la cultura libre es un concepto que tiene la suficiente fuerza para convertirse en un programa de acción común en nuestro país.

Si no pudieron asistir a la jornada, pueden ver la grabación del debate en el video que abre este post o en este enlace.

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Editatón Wiki Derechos Humanos

Equipo de CC Uruguay, julio 27th, 2018

El sábado 28 de julio, desde las 11 hs, Wikimedia Uruguay y organizaciones de derechos humanos convocan en la Institución Nacional de Derechos Humanos (Bv. Artigas 1532, Montevideo) a la editatón #WikiDerechosHumanos. Es una actividad que, a través del conocimiento libre y colaborativo, busca construir memoria colectiva en territorios digitales. La actividad es abierta y gratuita. Pueden leer toda la información en el blog de Wikimedia Uruguay.

Wiki Derechos Humanos Uruguay 2018: construyendo memoria en territorios digitales

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